REFLEXIÓN PERSONAL BLOQUE III
A lo largo de este bloque
conoceremos un poco más los cuentos de autor, comenzaremos aprendiendo que los cuentos de autor no se
adaptan si no que se seleccionan, por ello debemos conocerlos en profundidad
para poder realizar un análisis que nos permita saber si son adecuados o no para
un público en concreto.
La literatura infantil va
cambiando constantemente, dependiendo del autor y época, estos cambios son más
complejos o más sencillos.
Con los cuentos de autor
desaparecen los personajes planos y comienzan a tener unas características y
una psicología compleja, esto hace que el lector esté implícito y que el niño
sea el protagonista.
A partir del siglo XVIII se
empezó a abrir el campo de la literatura infantil y juvenil, adecuados a los
gustos y a las aspiraciones de este grupo.
Estoy completamente de acuerdo
con la afirmación de que ser escritor de
literatura infantil es muy difícil, hay que tener un buen estilo, un buen argumento, una idea que
te permite desarrollar, etc.
Elena Fortún marcó una época en
la literatura juvenil, fue la creadora de Celia una niña educada, de clase
media-alta que estudiaba en un colegio interno, esta niña se hacía preguntas
normales y llevaba una vida real.
Los lectores podían sentirse identificados
con el personaje de una forma más cercana que les permitía implicarse en el
libro. Elena dotó a su personaje de una psicología compleja y para crearlo
estudió como eran los niños de la calle y que era lo que les podía interesar,
gustar o divertir. Ya que este personaje era tan “real”, Celia creció y a
medida que cumplía años los libros cambiaban y también crecían.
Los cuentos de autor infantiles
deben cumplir una serie de características: los personajes no son planos, deben
tener una psicología, el vocabulario debe ser claro y no demasiado complejo,
las frases cortas y con exclamaciones, repeticiones, ritmo etc.
A continuación desarrollaré los
diferentes ítems necesarios para realizar el análisis de un libro:
El emisor: es con quien se
identifica el niño (ejemplo: “Adivina cuanto te quiero” liebre pequeña), no
siempre existe un personaje con el que el niño se puede identificar (ejemplo:
“Abuelos” no hay un personaje con el que el niño se identifique).
Receptor: a quien va
dirigido franja de edad (o si el libro aunque el niño no lo pueda leer se lo
podemos enseñar a niños más pequeños y que estos lo entiendan)
Tema: los diferentes
sentimientos que se tratan en el libro, además del tema principal existen temas
secundarios.
Estructura: suele ser si
tiene una estructura normal (planteamiento, nudo y desenlace), si es
acumulativo.
Espacio y tiempo: donde se
desarrolla la historia, si es o no un lugar determinado, si el lugar lo puede
reconocer el niño y si el tiempo es futuro, pasado, presente o indeterminado.
Ilustraciones: debemos
analizar si son claras para el niño y si podría seguir la historia a través de
las imágenes. También ver si las ilustraciones son realistas, o están
estereotipadas, abstractas etc.
Lenguaje: valorar el
vocabulario, la longitud de las frases, la utilización de exclamaciones, de
repeticiones, el uso del verso, el ritmo y la acumulación de frases.
Valores y contravalores:
profundizamos un poco más en los sentimientos apoyándonos en los temas del
libro, que es lo que puede sacar el niño después de leer este libro, ojear o
ver las ilustraciones del cuento.
La poesía infantil del siglo XX:
Forma
- Rima fácil y sonora
- Juegos de palabras
- Ritmos marcados
- Brevedad
- Juegos fonéticos
- Invenciones léxicas
- Onomatopeyas
- Adjetivos sencillos y
evocadores
- Simbolismo infantil
Fondo
- Narración cercana
- Concreción y síntesis
- Absurdo
- Personajes llamativos
- Fantasía
- Experiencias reales
- Niños o animales personificados
- Carácter lúdico
- Elementos mágicos
En poesía destaca Gloria Fuertes,
la cual investigo mucho en el mundo de la poesía, las nanas y todo aquello que
parecía absurdo, lo incluyo en su poesía. Realiza juegos de palabras, rimas
divertidas y sobre todo originales (El Camello Cojito).
Este bloque me ha ayudado a saber
analizar y valorar un libro, adquirir conceptos y conocimientos que no sabía y
así poder, el día de mañana tener un criterio adecuado para saber qué libros
querré tener en mi aula y cuales no.
Muy bien.
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